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28-0: Bodas de Plata de la victoria socialista de 1982
31/10/2007

Los hechos. El 28 de Octubre de 1982, hace exactamente 25 años, tras dos intentonas previas saldadas con sendas derrotas electorales (1977 y 1979) propinadas al PSOE de Felipe González por la UCD dirigida entonces por Adolfo Suárez, el mismo partido, dirigido por González, tras seis años de Gobiernos de la UCD y los famosos cuarenta años dela dictadura de Franco, la izquierda regresó al poder en España de la mano del PSOE, que obtenía, así, el triunfo más abrumador y hegemónico que se recordaba. A la tercera fue la vencida.

Con una excepcional participación cercana al 80 %,  el PSOE lograba  10.127.392  votos -los célebres diez millones-  (48,11%), 202 escaños, 26 más de la mayoría absoluta de 176 asientos en la Cámara Baja y prácticamente el doble que el primer partido de la oposición, la AP de Fraga y la extinción de la maltrecha y ruinosa UCD, desarmada, desangrada  y sin liderazgo- el presidente del Gobierno, Leopoldo Calvo Sotelo no obtuvo escaño- rota en dos por la marcha de AdolfoSuárez, que fundó unnuevo partido, el CDS.

Publicado el 28/10/2007 en El Mundo

Un Felipe González risueño y muy distinto del que hoy conocemos bromea en su despacho del partido con Gutiérrez. Estábamos en septiembre de 1982 y faltaban pocas semanas para el landslide, el histórico y abrumador triunfo del PSOE el 28 de octubre de aquel año.

VENTICINCO AÑOS   DE AQUEL CAMBIO

Aquella noche mágica en  que las luces del ansia más ilusionada brillaban en los ojos de los votantes de González, había estallado la esperanza con aquel abrumador landslide electoral. El llamado felipismo-el dirigente crítico Luis Gómez Llorente había bautizado así, pocos años antes,el régimen de indiscutido y teocéntrico poder personal que se avecinaba- comenzaba a gobernar, a ocupar “El Gobierno de la Nación”, en palabras reveladoras deFelipe González aquella madrugada de la victoria. 

Qué crónica, qué  relato  trasladar al papel, cómo historiar semejante estrella de innumerables puntas,  de láminas de tiempo que interseccionan y se bifurcan, Aleph interminable erizado de puñales, de espinas, de rosas,  de gozos y de sombras,   densa maraña de sucesos y pasiones, no superado ni siquiera por el más tumultuoso y febril de los relatos góticos, en el que se entremezclara la política y el crimen- parientes a menudo tan bien avenidos-, en tiempos en el que todos éramos jóvenes, casi felices y enternecedora, adorablemente indocumentados.

Los hechos escuetos, los cinco lustros- el lustrum latino como gran ceremonia de los patricios de Roma-  las persecuciones, la gloria de aquel cívico, laico Pentecostés del joven presidente, 40 años recién cumplidos aquel mismo año, con la llamita perpetua de un poder enigmático luciendo invisible sobre su cabeza.

 He ahí el dilema en el que se ve  sumido este cronista, cuando -  para que todo vuelva a ser como en los viejostiempos- Pedro J. Ramírez desciende desde sus Olýmpos  de papel– las dieciocho montañas homónimas, como si fueran logos, cabeceras de un  mismo grupo multimedia- , se arremanga y  encarama en el orden de páginas y me encarga  recordar todo aquello en siete folios, cómo fue posible, aquel 28-0.

González y su  palabreja mágica: Cambio- cabecera periodística, por cierto de donde procedía quien esto escribe: Cambio 16. ¿Qué es el Cambio? Que España funcione. ¿No funcionaba? Las ansias de la ciudadanía, aterrorizada tras la intentona golpista del 23 de Febrero de 1981, la asonada de Milans y Tejero cristalizó en aquel incontenible tsunami de votos. Llegó González al poder tras una tentativa de  golpe de Estado  y Zapatero tras otro aparente, de desconocida autoría intelectual. Y la personalidad inusual, carismática del líder indiscutido, Felipe González, la mano férrea, oscura y sin contemplaciones de la segunda incógnita  del binomio de la diarquía sevillana, Alfonso Guerra, el valido, el vicesecretario todopoderoso.

Era tal la veneración, la Prensa rendida a los pies del líder, de aquel abencerraje supuestamente soñador y lírico,  aquellos 202 escaños: “¡Mandábamos la leche, mandábamos la hostia!” (Miguel Boyer).

Había llegado,como un mesias laico, “El joven César de la democracia” (sic), aquella definición doblemente embarazosa, de académico sonrojo por su esencia totalitaria  y despótica y por proceder, nada menos, que de un catedrático de ciencia política de una Universidad catalana (José Antonio González Casanova), que alcanzaba un éxtasis cercano a lo eucarístico,  que era toda una invitación para sucumbir a la tentación  cesarista: “ …recorre nuestros pueblos y clama en tono que conmueve, que no engaña y que anima: ¡En pie, levantaos y en marcha. !... Me fijé instintivamente en su mirada, y hallé en sus ojos, que no mienten, la serena sombra fatalista de quien no acepta un destino nada sembrado de rosas”,señalaba el entusiasmado  profesor de quien se pensó, poco después, que acaso recababa la asistencia  de un podólogo para graduarse la vista. “En pie, levantaos, en marcha…” Qué jovialidad entusiasmada de centuria falangista,cuando los indicios  fascistas ya asomaban por doquier, como aquel “Felipe”,así, a secas, sin González, trasunto exacto, milimétrico, del José Antonio (no González Casanova, sino Primo de Rivera, el Fundador de la Falange). Incluso se atrevió, en 1987, aún en tiempos de impunidad rosa,  a dar título a un libro (Pedro Calvo Hernando: “Todos me dicen Felipe”).

No es extraño que el joven e influenciable “César de la democracia” acabara sumergiéndose en la lectura de la biografía de Julio César de Thornton Wilder (“Los idus de marzo”), regalo por cierto de Javier Pradera. O que confesara, a la hora de hablar de su inexperta aunque prometedora juventud: “a Carlos V le coronaron emperador cuando cumplió 30 años”. Qué manía obsesiva con Carlos V, también otro de los fetiches históricos de Aznar, en sus momentos de levitación.

Ni en mis tiempos de mayor cercanía a Felipe González – una década, de 1974 a 1983- de muy estrecha relación, incluso de sincera amistad con el líder socialista, de viajes internacionales esmaltados de confidencias y hasta confesiones comprometedoras, cuando fui pública y  airadamente etiquetado en los pasillos del Congreso (moción de censura de mayo 1980) por el presidente Suárez como “el periodista de cámara deFelipe González”, hubiera llegado a tales extremos con la regadera de almíbar.

NEL BLU DIPINTO DI BLU

La historia del color azul transita desde la consideración por los romanos como un color“bárbaro”, a ser hoy día el preferido en los gustos de los europeos- azul es la bandera de la UE-, muy por encima del verde o del rojo.

Y el azul fue precisamente el color elegido para embadurnar al santo por uno de los grandes artífices del triunfo y el éxito de Felipe González: Julio Feo, su secretario personal y responsable de  imagen y prensa del líder socialista.  Se trataba de todo un acto de cleptomanía cromática, pues el azul ha sido tonalidad eminentemente centrista o conservadora, como el rojo en sus distintas gamas lo es  de la izquierda. Feo tomó el color ilusionante del “Volare” (en el cielo infinito) de Domenico Modugno, versionado en el caso de González no por Pavarotti ni por Bobby Rydell, ni siquiera por el propio Modugno, sino por voces más apropiadas,  la que, corriendo los años,saltando en el tiempo, sería   la bronca voz de felpa de los rumberos de GipsyKings. El poster electoral de González, diez millones de felipes trepando por las farolas de pueblos y ciudades, genuino boy next door a quien las madres de España hubieran entregado satisfechas y gustosas a sus hijas, fue una criatura virtual inventada  por el grande trujimán Julio Feo en su Matrix político del Instituto Consulta,  inspirado a su vez en los maquilladores de imagen de Madison Avenue. Pantalón gris marengo, jersey de cuello de pico azul marino, camisa azul cielo, corbata azul marino, look vagamente afrancesado, muy Ives Montand, la mirada soñadora perdida Nel blu, di pinto di blu. Chapeau aún hoy al doliente Julito Feo.

EL BLUES DEL AUTOBUS

Aquello de  El Gobierno de la Nación. Evocación nostálgica del Felipe tan alejado del González de hoy, o de su clon (Zapatero), su gameto, nacido por partenogénesis de una costilla política  del César atormentado. Y aquello de Young nationalists, quien lo diría,jóvenes nacionalistas. Era un 26 de Octubre de 1982, a pocas horas del histórico cataclismo en las urnas en un día de excursión electoral con Felipe.  Reviso recuerdos, libretas de apuntes apresurados, libros ya semi amarillentos, como la recreación tarareada de un viejo y melancólico blues – así el vaivén ensimismado y somnoliento de una vieja mecedora, the old rocking chair, metáfora del tránsito de la vida a la muerte para los viejos trovadores del blues deNew Orleáns, de negros y cuarteados  rostros de pergamino- que siempre ha estado  ahí y nunca ha acabado de dejar de sonar.

Abordaba una mañana un brillante paquidermo de colores  carrozado por Van Hool (carrocero holandés) y corazón de Pegaso “que en la espera rumia gas oil y suelta tenues bufidos por las fosas del freno.Pfffff ”. El calderín del freno de aire liberaba sus atmósferas como el aliviadero de la  válvula de una descomunal magefesa. Blues del autobús.

Junto a mi, frente a Felipe, la legendaria escritora judía Barbara Probst Salomon- que viviera con Norman Mailer, siendo una bella adolescente, turbulentas peripecias antifranquistas en la España de los primeros años del Caudillo- que me muestra su último artículo en el sencillito TheNew York Times. Son young nationalists, escribió de González y los suyos, con el satisfecho beneplácito del líder socialista, como si fueran los centuriones del egipcio Nasser o los del general peruano Velasco Alvarado. Le gustaba a González aquello de young nationalists: se ibana enterar. Un polideportivo en Cuenca asiste al eucarístico concilio,  seis mil  entusiasmadas apoteosis en pos de indulgencias aproximadamente plenarias.

QUÉ NOCHE LADE AQUEL DÍA

El 28-0.Martín Prieto, también pasajero del autobús inventado por Julio Feo disfrutó del privilegio de acompañar, en solitario, sin fotos ni testigos, a Felipe, en la vivienda madrileña de Julio Feo, recluido allí todo el día, tras votar, fumando perfumados cohibas-regalo deFidel Castro. Le molestaba a Felipe que los cohiba que me regalaba los  partiera en dos,con el limpio corte de cirujano de  una expeditiva cuchilla de afeitar, para saborear y aprovechar hasta las heces aquellas maravillas de Vuelta Abajo: “Fúmatelo entero, carajo, no seas pendejo,que tengo  más” (ya con sus decires andaluces muy impregnados de la musicalidad y las voces de un estanciero sudamericano)- trasegando, con gesto entre sosegado y chulito,  pequeños sorbos de whisky.

Gentes extenuadas, la explanada de la Universitaria, penúltimos mítines, medio millón allí abajo, el alcalde Tierno Galván, desde su orgullosa y miope altivez académica, aquella maldad, son dos muchachos sencillos, normales, como vosotros (Guerra y González), el balcón del Palace, Guerra (El Canijo) inasequible al cansancio, imperturbable, capaz de pronosticar con sus sondeos los dos centenares de escaños mucho antes de hacerlos públicos el Ministerio del Interior.

VOLVER

Y de ahí, a Volver. Alfredo Le Pera y Carlos Gardel,que es un soplo la vida/que veinte años no es nada y de todo ello ya escribí, incluso un libro antología de veinte años de democracia. Y venticinco tampoco. El tango, baile prostibulario y suburbial, ademán  de orilleros y guapos decuchillo y cicatriz, antes que baile, una manera de caminar (Borges) está ciertamente empapado de mufa porteña,síntesis de tristeza, descontento y malhumor, la misma que cubría  las paredes de un local legendario  – no podía tener otro nombre- tan adecuado para la superchería política: Café de La Paz. Y, también, el viejo mejunje del engaño de ambigüedades calculadas y otros jaleos.

Y el Volver de González. Asistido por su cineasta y su actriz de cámara (Almodóvar, Penélope Cruz, tan suntuosamente obsequiados por la obediente y abrumadora malla mediática de González)perpetraron su subliminal Volver. 

METAMORFOSIS

Pero aquella silueta de caramelo del joven César de la democracia pronto adquirió sabores ácidos, amargos,  tonalidades sombrías, como los rostros de un inquietante filme de David Lynch.

Pronto se supo que bajo las bucólicas praderas de los posters anidaban negras colonias de insectos asquerosos (de nuevo el color azul, en este caso: Terciopelo azul) y este periódico – y antes, Diario 16 – fue testigo,indagador y protagonista de tantas pesquisas en el museo de los horrores.

La UCD despareció para dejar paso a González y su partido, convertida en un cascarón vacío, extenuada por los topos socialistas– el más connotado, aunque hubo otros muchos, Francisco Fernández Ordóñez, que incluso llamaba desde La Moncloa a González tras los Consejos de Ministros para informarle de lo tratado-.

De tal metamorfosis, de tan kafkiano tránsito de la mariposa de colores a la oruga oscura y viscosa, como en los mitos indoeuropeos, como  los siete libros de las Metamorfosis  que transformaban hombres en cerdos, árboles o fuentes, se ocupó ya este periódico- y otros- en los sucesivos aniversarios-5, 10 años-  del felipismo en el poder. También El MUNDO habló de metamorfosis al explicar las sombras de los aniversarios.

LA PRENSA

¿Y ahora? ¿Qué hace? Es persona de ideas fijas y su gran y monotemática obsesión es, sigue siendo,  la Prensa. Lo que Gonzálezl lama Prensa,  que  “no es el Cuarto Poder, sino el Primer Poder”,no es Prensa, naturalmente, sino mera propaganda política camuflada.  González, como la encarnación exacta de esa acuñación del Nobel sudafricano J.M. Coetzee- y recordado en estas páginas,hace escasas fechas, por la  Presidenta de la Casa, Carmen Iglesias- , “la pasión por silenciar”. Voces cercanas  a González, bien informadas  vaticinan que “logrará que, en un año o poco más, el Grupo Prisa será ya mexicano, y sino, al tiempo” y a quien atribuyen la inspiración de todo el proceso rejuvenecedor que ha emprendido el citado Grupo.  

EPILOGO PORTEÑO

De nuevo, el tango. Ahora, el Cambalache de  Discépolo: “Hoy resulta que es lo mismo/ser derecho que traidor/Ignorante,sabio, chorro/generoso o estafador/Todo es igual /nada es mejor/lo mismo un burro que un gran profesor/…si uno vive en su impostura/y otro roba en su ambición/da lo mismo que sea cura/caradura o polizón/. Es lo mismo el que labura/noche y día como un buey/que el que vive de los otros/que el que mata/que el que cura/o está fuera de la ley/…No pienses más/sentate a un lao/que a nadie importa / Si naciste honrao”.

Tango, reveladora música. Eugenio Trías recuerda la definición deLeibnitz: “Una mente inconsciente que calcula”. O la música como forma de conocimiento. Nunca mejor dicho.